Flora y Fauna en la Península de Osa
Las circunstancias del clima que crean las condiciones para que los bosques lluviosos bajos medren no se comprenden muy bien, en contraposición a los bosques desiduos más secos, que antaño cubrían las zonas norte y sur de la costa. Separada de las planicies lluviosas de la costa Atlántica por la fresca Cordillera de Talamanca, el aislamiento casi insular de la Península de Osa ha llevado a que muchas de las especies del bosque lluvioso se concentren en las tierras que circundan el Golfo Dulce. En Costa Rica, por ejemplo, el mono tití (Saimiri örstedii) se encuentra únicamente en esta zona. La presencia de especies de pájaros endémicas a la región está bien documentada: de las 394 especies de pájaros registradas hasta la fecha, 22 especies y subespecies sólo se encuentran en el sudoeste de Costa Rica. Esta región alberga especies endémicas de sapos, culebras y lagartijas, y las especies endémicas de plantas y árboles tienen su límite Norte en este lugar. En estos bosques se puede encontrar lo que probablemente sea la fauna de insectos de tierras bajas tropicales más completa entre Panamá y México. La documentación de la flora y fauna de esta inmensamente rica zona apenas comienza.
Debido a su aislamiento, su riqueza biológica y bosques relativamente inalterados, la Península de Osa es hoy en día una de las áreas naturales más importantes de Centro América. El corazón de la península ostenta una gran meseta boscosa, muchos ríos, esteros y tierras pantanosas, una vasta extensión de manglares hacia el norte, y una enorme laguna en las tierras bajas de aluvión, casi totalmente encerrada por las montañas del Parque Nacional Corcovado. Los kilómetros de playa virgen, promontorios rocosos y cascadas de aguas transparentes, crean un espectáculo visual de belleza incomparable. Es en estos bosques, de la prácticamente primitiva sección norte del Parque Nacional Corcovado, donde se localiza la Estación Biológica Marenco.
|